18 enero 2006


Muchas veces me he preguntado hasta dónde va la privacidad. Me lo pregunto mientras veo a la vecina de enfrente abajo (mi balcón da con el suyo, el suyo cerrado, ¡EL MIO SOBRE EL SUYO!).

Es curioso. No sé si es consciente de mi mirada tras el cristal o es totalmente ingenua. Lo cierto es que no me importa... Me gusta ver como descalza, con la camiseta corta que se pone para hacer las cosas de casa, se mueve ante mí.. Me enciendo un cigarro. Me gusta mirarla. Me gustan sus piernas como largas columnas que sostienen un templo sagrado que se oculta entre sus senos que se dibujan en la fina camiseta escotada. Me gusta venerarlo oculta tras el cristal. Tiene un cuerpo mucho más que hermoso.

Las manzanas de su cuerpo, manzanas del pecado. Su cuerpo serpentea moviendose al ritmo de la música... Ofrece el placer. Ofrece el pecado. Ofrece la tentación...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Infantil, Estúpida, Oscurantista, Imbécil, Hipócrita. En definitiva, Zorra.

Xiomara^ dijo...

Verdaderamente es penoso la poca sensated de algunas personas... que se creen que ofendiendo asi... son felices... antes de expresar las palabras, tendrian que mirarlas para ver si verdaderamente las dicen para otras personas las cuales expresan lo que sienten, o se lo dicen para ellos mismos.

"El Anónimo" dijo...

Lo que es verdaderamente penoso, es que en virtud de una carta magna democrática, permitan que cualquier individuo (En este caso un ser infeliz del género femenino, de intelecto limitado, de ataduras prematuras y vida frustrada) tenga derecho a escribir en un lugar público, cualquier tipo de sandez de talante oscurantista/decadente/sexual.

Y lo que resulta, no penoso, sino patético, es que sus escritos, le proporcionen una baza de seguidores (Posiblemente tan frustrados como ella, y dependientes del agujero de hacer uso reproductivo de la susodicha "escritora" -Por no usar el término "encoñados".) se abanderen para hablar, interferir y responder a alusiones agenas. No resulta sorpresivo que un gupo de hombres se atrinchere en el bajovientre de una mujer, formando una patria, en la cual el más audaz, es el que recibe las dádivas verbales de su reina.

Ciao.

Anónimo dijo...

si tanto hablais de lo penoso de las cosas, y tanto asi de lo patetico q resulta leer un escrito asi, porque lo lees tu?.

por que teneis la mente tan cerrada, q cuando os dicen una cosa la imaginais tal cual y no dejais mas pasos para q la mente marche por los caminos q desee, buscando otro significado a esas palabras...

Si realmente no te gusta, no entres para leer, y mucho menos para decir las sandeces q dices.