20 julio 2006

deseo por hacer real

Es un escrito mio de hace tiempo... Me siento mas o menos orgullosa de él... espero que os guste:

"Di una vuelta por la casa, comprobando que todo esté al gusto de mi Señor para cuando regrese. Es un buen Señor, y se merece que se lo tenga todo listo. Seguro que me recompensara por ello

Miro el reloj. Aun falta una hora para que venga. Y el pensar que me felicitaría ha hecho que desee que llegue a casa ya... estoy muy caliente. Voy al cuarto. Tomo un consolador, el que mas se aproxima al tamaño de Su Sexo. Lo miro y lo acaricio, pensando que es Su Pene. Lo lamo despacio, humedeciéndolo bien. Me quito el pantalón y el tanga, y me desabrocho la camisa. Me echo en la cama. Cierro los ojos y me paso el consolador por todo el cuerpo, sacándolo de la boca, por el mentón, el cuello, los senos, entreteniéndolo en los pezones, los cuales se me endurecen por el contacto frió del consolador.

Me lo acerco de nuevo a los labios, saco la lengua y lo lamo para después bajarlo a mis pezones de nuevo.... dejarlo solo un momento, y seguir la bajada por el centro del tronco. Se me pone toda la piel de gallina, mojándome aun mas.

Separo las piernas cuando llego a mi pubis. Jadeo. Me acaricio el clítoris con el glande de la polla de plástico. Me encanta. Arqueo la espalda. Recorro todo mi sexo con él, mojándolo bien en mis fluidos. Me lo acerco a los labios de nuevo y lo limpio con la lengua. Ahora me lo meto despacio mientras gimo.

Con una mano me masajeo los pezones con fuerza, como suele hacerme, como me muestra que Él es el que tiene el poder. Y con la otra meto y saco rápido el consolador de entre mis piernas.


Solo me doy cuenta de que esta mirándome cuando me abofetea y me dice – ¿es que eres tan zorra que no puedes estar sin imaginarte follada a todas horas? – Dejo caer el consolador. Tiene razón. ¿cómo se puede ser tan puta? Lo mas curioso es que me excita mucho cuando me trata así, cuando me corrige, cuando me enseña.

Me siento mal por pensar solo en que me descuide con la hora... Salgo de mi ensimismamiento cuando me mira - ¿es que no tienes nada que decir, putita? Bien, bien... si es de eso de lo que tienes ganas... desabróchame el pantalón y empieza a lamer, perra.- Se pone las manos en la cintura y saca las caderas hacia mi. El ver el bulto del pantalón entre las piernas hace que arda en deseos por hacérselo.

Arrodillada ante él le comienzo a desabrochar el pantalón. No subo la mirada, ahora mismo no soy quien para mirarle. Acaricio el sexo por encima de la ropa mientras se lo desabrocho. Pero él, no contento con mi parsimonia me tira del pelo. –¡¡pero so guarra!! ¿no tienes tantas ganas de polla? ¿A que esperas para chuparme?- Respiro aceleradamente. Tiene razón. Me lo merezco. Acabo de desabrocharle, le acaricio y me la meto entera en la boca. Él no suelta mi pelo, marcándome el ritmo acelerado con el que quiere que haga la mamada. Escuchar sus gemidos me ponen aun mas excitada.
-Levántate, zorra- me dice entrecortadamente, autoritario. Es mi dueño, mi amo, y me ha de enseñar. Lo hago, desnuda de cintura para abajo, con la camisa abierta. Le veo echarse, con el pene totalmente erecto, con la espalda apoyada en la cama –ahora siéntate sobre mi, de espaldas. No quiero ver la cara a la cerda que tengo por esclava. Me da asco- Bajo la cabeza, le doy la espalda y paso una pierna sobre su cuerpo por encima de la cintura. Me agarra con fuerza y hace que me siente, siendo penetrada por la vagina con fuerza. Mueve las caderas y me aprieta por la espalda para que quede echada sobre sus piernas, con el culo hacia él. No me deja mover, estoy a su merced.

¡Vamos, zorrilla! ¡Gime! ¡Quiero oírte! – y yo gimiendo, obedeciéndole, deshaciéndome de placer. Entonces me hace echar aun mas sobre él. Saca su pene lleno de mis jugos. -Límpiame, a ver si también sabes limpiarla igual de bien, o solo sabes llenarte el coño ese que tienes- Me giro despacio hacia él, apoyándome a cuatro patas. –Así, así.... que perra eres... ¿te gusta ser mi perra?... mmmm... lame, chupa bien... –cuanto mas me dice mas me gusta. Me considera suya... Me acaricia el pelo mientras le limpio. –¡Ohhh...! mmmm... para, para... no es en tu cara donde me quiero correr- me susurra entrecortadamente, alzándome el rostro con cariño –cariño, mi perrita, ponte a cuatro patas- me encanta cuando me susurra esas cosas así de suave. No puedo mas que obedecerle rápido.

-Sabes lo que quiero ahora, ¿no? Estate quieta, con la cabeza apoyada en la cama. –no acabó de decir eso, me estaba tumbando con Él quiere, cuando me la mete en el culo hasta el fondo. Grito. Me hace daño. Me encojo y tiemblo –no, no, sácala... por favor...-jadeo dolorida. Esta enorme. –¿¡¡es que una zorra como tú me va a decir lo que he de hacer!!?- me grita enfadado mientras me embiste, destrozándome el ano. Esta enorme hoy. Nunca me la metió por el culo tan dentro –para.. por favor... me haces daño...- un poco mas bajo, pero sin llegar a ser susurro - ¿quién da aquí las ordenes? ¿¿La puta esclava o el Señor?? –guardo silencio. Tiene razón... además, sabe como darme placer. No me lo esperaba, además de que esta tremenda hoy -¡¡vamos!! ¡¡Pídeme más!!- Nadie mas que Él sabe el placer que me da que me trate así, enseñándome. -¡¿Te duele?! ¡¡CONTESTAME!! –acelerándose, moviendo las caderas para salir y entrar de mi culo aun más – ¡Me duele!, ¡me duele!, ¡no pares, mi Señor! –en un orgasmo tembloroso, apretando las nalgas y el ano alrededor de su polla erecta que me perfora. Agarro las sabanas con las manos y aprieto. Grito y gimo con la cabeza apoyada en el colchón. Comienzo a mover yo también las caderas –me duele, me duele, no pares...- gimo en un susurro, corriéndome. –¡vamos, vamos, mas fuerte!- mientras me destroza

Mi señor es muy listo, además de atento. Mira el consolador que esta cerca, brillante aun de cuando me lo metía en mi sexo. Se tumba sobre mi para cogerlo. Grito aun mas, pero me acalla poniéndome la polla de plástico en la boca –perra, chúpalo bien... que te quiero sentir llena por todos lados- me susurra sin parar de follarme el culo. Me lo arrebata de la boca cuando estaba ya deleitándome el la mamada del consolador, limpiándolo también. Me lo restriega por el cuerpo hasta ponérmelo sobre una mano, diciéndome severo –metetelo tu sola, quiero ver como te entran dos pollas, una por cada lado... y quiero que te la metas tú solita- Miro el consolador, jadeando. Giro la mano, y lo agarro. Tiemblo. Me la mete aun mas dentro – vamos, zorra, ¡no me hagas esperar!- agarrandome del pelo, estirando, dándome prisa para que me lo meta.

Me cuesta trabajo metérmelo en el coño. Casi todo el espacio lo ocupa con su polla, enorme polla metida por mi culo. Siento como a Él le excita verme intentarlo. Por fin entra. Come me gusta que me duela, Él lo sabe y me anima a que siga metiendomelo, aun con más fuerza. -Vamos, vamos, mi cielo, metetelo mas.. y dime que sientes- jadea entrecortado. Siento como la polla se le hincha aun mas. – Me duele, me corro, no pares... –susurro entre jadeos, gemidos, muestras de dolor. Y solo quiero que estalle dentro de mi culo, que me lo llene con su leche. Soy suya, soy tuya... y así lo hago saber –correte en mi culo, por favor... lo deseo, quiero que me lo llenes... quiero correrme contigo –suplico totalmente sumisa, sometida, queriendo que demuestres sobre mi tu supremacía. Tras unos embistes mas, con las dos pollas en mi interior, corriéndome como un animal en celo, te corres en mi. Grito de placer, con las manos, para hacer fuerza mientras se corre me agarra las tetas y aprieta. Me hace mas daño aun. Y la corrida es impresionante. Me desplomo en el colchón, sollozando. Y Él me besa en la espalda, diciéndome que me quiere, que ninguna otra zorra le puede dar tanto placer. Me acaricia. Le doy las gracias por ser tan bueno conmigo. Ningún Señor se puede equiparar a Él. Es el mejor"

2 comentarios:

Siniestro dijo...

Esto se lo regalé a otra amiga, Espero que te guste:

Me abro


Y correr por los campos, cada vez más deprisa.
Nunca parar por ver el planeta como es, no como
Estos cobardes nos lo han heredado, ¡Pero cuidado!
Que no se queje no nos asegura que Gaia no pueda
Vengarse, pues solo sus lágrimas nos matan si tal es
su voluntad. He de parar mi carrera y caminar, por que
el planeta me hace daño, puede que me tome por un
atacante más, o quizá sea culpable como el que más.

Lo cierto es que duele, duele como mirar a alguien
Que no puedes retener, o peor aún, que se deja abrazar,
sabiendo que no se podrá quedar.

Y mientras camino me rompo, me deshago.
Me derrito con el sol y me desprendo con el viento y con el tiempo.
Hasta que dejo de ser, hasta que me mece el viento, hasta que ya no
hay miedo, y ya por fin, tan deseada, llega de un golpe la paz.

Y miro abajo, es hermoso, ya la tierra no me hiere, me voy a verte,
Por que te quiero contar, pero ya no me ves, y recuerdo que no soy.
No podré despedirme, mi rey de los Eldar, pero ya sonrío, me voy.

El caballero de la canoa dijo...

ufffff