
Dejando una luz tenue. Desnuda para ti. Las plumas de tus labios recorriéndome la espalda haciendo que los vellos de mi nuca se ericen por ti. Cegada por la pasión con las manos atadas por la lujuria, callada por los gemidos que surgen de mi garganta.
Las columnas de arcilla, arena de esa playa perdida que solo nosotros conocemos, por la humedad que surge de entre las dos, antes columnas de marfil y ébano, flojean, se deshacen, tambalean dudosas de su fuerza.
Torso griego, tímido, que se muestra ante ti para que lo veas, para que lo juzgues, deseando ser deseada. Deseando ser aceptada. Deseando que desees arder conmigo por ti... Encadenada a tus deseos...

3 comentarios:
Buenisimo... Curiosiando lo encontre y me encanto. Segui asi! besos..
Me gusto mucho, sigue escribiendo, ojala puedas darte una vuelta por mi blog y criticar.
Publicar un comentario